Libertad interior

“Las experiencias de la vida en un campo (de concentración) demuestran que el hombre tiene capacidad de elección. El hombre puede conservar un vestigio de la libertad espiritua, de independencia mental, incluso en las terribles circunstancias de tensión psíquica y física. Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas- la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias -para decidir su propio camino. Y allí siempre había ocasiones para elegir. A diario, a todas horas, se ofrecía la oportunidad de tomar una decisión, decisión que determinaba si uno se sometería o no a las fuerzas que amenazaban con arrebatarle su yo más íntimo, la libertad interna; que determinaba si uno iba o no iba a ser el juguete de las circunstancias, renunciando a la libertad y a la dignidad, para dejarse moldear hasta convertirse en un recluso típico”.

Víctor E. Frankl. El Hombre en busca de su sentido. 

Afortunadamente, hoy en día no existen los campos de concentración. Sin embargo, para muchos, y salvando todas las distancias, los campos de concentración modernos son los puestos de trabajo que aparentemente obligan a moldear la personalidad de los trabajadores hasta aniquilarla. Cada día podemos presenciar escenas de este tipo a nuestro alrededor. La mayoría de personas se levantan por pura obligación, sin ningún entusiasmo por incorporarse a su puesto de trabajo. Como ovejas del rebaño, se dirigen a sus puestos autolamentándose de su destino injusto. Una vez allí, se someten a las órdenes de sus superiores con total obediencia y también con total desánimo. La libertad y la autonomía personal se reducen bajo mínimos porque el trabajador ni se plantea la posibilidad de cuestionar la metodología o los planteamientos de la empresa. Y, según mi opinión, esta actitud es totalmente equivocada. Si nos consideramos un buen trabajador, implicado con nuestra organización, nuestra principal obligación es cuestionar todos aquellos procedimientos que considere que son susceptibles de mejorar e intentar aportar propuestas que contribuyan al progreso tanto de la empresa como de sus empleados.

Y, en el futuro, espero que la tendencia se encamine hacia la libertad del empleado, una libertad que debería empezar en el momento de seleccionar la empresa en la que trabajar. En este sentido, las empresas deberán esforzarse para ser atractivas para sus empleados y reunir una serie de características esenciales para que el empleado, sea cual sea su nivel, pueda desarrollar su labor con profesionalidad y rigurosidad pero respetando su personalidad y su libertad de elección. Sin embargo, esta tendencia todavía está lejos y pocos son los que se atreven a hacer las 6 preguntas más temidas por el entrevistador. Quizás cuando la situación social y económica actual mejore, las nuevas generaciones harán uso de su libertad, desde el primer momento.

 

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1 comentario

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Una respuesta a “Libertad interior

  1. La buena noticia es que las generaciones emergentes están cada vez más conscientes de su poder de elegir y están creando los espacios necesarios para expresarse sin miedos. Tal vez el futuro que señalas esté más cerca de lo que esperamos; o más próximo de lo que creemos.
    Saludos
    SM

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